The Walking Dead
The Walking Dead, la esperada serie de Frank Darabont basada en el cómic del mismo título de Robert Kirkman llegó convenientemente a las pantallas estadounidenses la noche de Halloween y los dejó a todos muertos con una audiencia de 5,3 millones de personas.

En España The Walking Dead llega a las pantallas (en la cadena Fox) con las premonitorias palabras de Charlie Collier, al frente de AMC , diciendo "es un buen día para estar muerto". "Es un gran momento para hacer televisión, un medio mucho más ambicioso en su narrativa y con series como The Shield, Dexter o Battlestar Galactica para demostrarlo. Nada que ver con esa TV con la que crecí donde lo más cool era Miami Vice", afirma.

The Walking Dead cuenta la historia de Rick Grimes (Andrew Lincoln) un héroe a la fuerza, un sheriff local que se despierta de un coma en medio de una civilización donde los humanos prácticamente han desaparecido dejando paso a una población de zombis hambrientos. El concepto, salido literalmente de las páginas de un cómic que compró en su librería preferida, House of Secrets en Burbank (EEUU), se pasó cinco años en el limbo televisivo.

Darabont le da la razón y asegura que disfrutó de una gran libertad de contenido. Eso fue lo que convirtió lo que iba a ser el piloto inicial en los dos primeros episodios. "Me dejaron que la serie respirara, poder darle más personalidad", asegura.

Las vísceras, la sangre y el sentimiento post-apocalíptico se dan por sentado sin que The Walking Dead se muestre tímido a la hora de llamar al horror por su nombre. Por el momento una serie más corta de lo habitual de tan sólo seis episodios rodada y sudada en Atlanta (EEUU) entre abril y agosto que tras el éxito será sin duda renovada en una temporada de 13 episodios como las de verdad.